Por qué bajar de peso rápido puede dejar la piel flácida, y qué papel juega el colágeno hidrolizado en ese proceso.
En los últimos meses, un término ha ganado terreno en redes sociales y consultorios de dermatología: la “cara de Ozempic” (y su versión corporal, el “cuerpo de Ozempic”). El auge de los medicamentos agonistas de GLP-1 —como la semaglutida— para el control de peso ha traído resultados notables en la báscula, pero también una pregunta que cada vez más personas se hacen frente al espejo: ¿por qué mi piel no acompaña al mismo ritmo la pérdida de peso?
La respuesta tiene una base científica clara y no tiene que ver con el medicamento en sí, sino con la velocidad de la pérdida de grasa frente a la capacidad de la piel para adaptarse. Y ahí es donde el colágeno —la proteína estructural más abundante de la piel— entra en la conversación.
Cuando se pierde grasa corporal de forma acelerada, también se reduce la grasa que actúa como una almohadilla natural bajo la piel del rostro, el cuello, los brazos o los muslos. Si esa pérdida ocurre en pocas semanas o meses, la piel no siempre tiene tiempo suficiente para retraerse y “ajustarse” al nuevo volumen. El resultado visible: rasgos más hundidos, mejillas menos llenas, papada, y una piel que luce más flácida o con arrugas más marcadas.
Es importante aclarar algo con honestidad: no existe evidencia de que estos medicamentos ataquen de forma selectiva la grasa facial. Lo que ocurre es que aceleran un proceso que, de forma natural y más lenta, ya ocurre con la edad. Y tampoco es un fenómeno exclusivo de los tratamientos GLP-1: se observa también después de cirugía bariátrica o de cualquier pérdida de peso importante lograda por cambios de estilo de vida.
Aquí es donde la ciencia tiene años de investigación acumulada, no una moda pasajera. Distintos metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo —el estándar más riguroso en investigación— han evaluado qué ocurre en la piel cuando se suplementa con colágeno hidrolizado por vía oral:
El mecanismo propuesto por la investigación es interesante: los péptidos de colágeno hidrolizado parecen estimular a los fibroblastos —las células que fabrican colágeno nuevo— y modular procesos inflamatorios que de otra forma degradan la matriz de la piel. La mayoría de los estudios utilizó dosis de entre 2,5 y 10 gramos diarios, con resultados medibles a partir de las 8 a 12 semanas de consumo constante.
VIU Colágeno está elaborado con PEPTAN, una molécula tan pequeña capaz de absorberse casi en su totalidad en los primeros 60minutos tras su ingesta, de origen bovino, desarrollado por Rousselot, uno de los mayores productores de colágeno a nivel mundial y con más de un siglo de trayectoria en investigación sobre péptidos de colágeno.
Esta molécula es capaz de absorberse en un 90% tras la ingesta gracias a su 97% de pureza, su bajo peso molecular le permite que en dosis bajas de colágeno logre un impacto en la salud.
No hay evidencia de que el colágeno oral revierta por sí solo una pérdida de volumen facial ya establecida; esa es una discusión distinta que suele abordarse con el médico o dermatólogo tratante. Lo que la evidencia sí respalda es su papel para sostener la hidratación, la elasticidad y la densidad de la piel como parte de un cuidado preventivo e integral.
La mayoría de los ensayos clínicos utilizó entre 2,5 y 10 gramos diarios, con resultados medibles a partir de las 8 a 12 semanas de uso constante. La consistencia es más importante que la dosis puntual de un solo día.
No. Cualquier persona que atraviese una pérdida de peso significativa —por cirugía, cambios de hábitos o tratamiento médico— puede beneficiarse de cuidar la salud de su piel con una alimentación adecuada y colágeno hidrolizado como apoyo nutricional.
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